UNA ÉPOCA DE MIERDA

 Me levanto temprano sin esfuerzo porque hoy no curro, como prácticamente cada día de lo que llevo del mes de Enero y lo que me queda. Me sirvo un cafetazo (o dos, o tres) y echo un vistazo superficial a las noticias del día en la prensa mainstream (El País, El Mundo, ABC, RTVE). Todo noticias malas, cada titular me induce a la incertidumbre, al estupor, al miedo... Pero me resbala, qué queréis que os diga, porque al final lo único que se impone, triunfal y desacomplejado, es un tremendo hastío que casi siempre me conduce a acabar leyendo noticias sobre cine, música, literatura, cómic... o sea, cultura general en general. Cuando la realidad es una mierda siempre acudo a la ficción. Y vivimos una verdadera época de mierda.

No quisiera ser malinterpretado, ojo: siempre miro el lado bueno de las cosas, o al menos lo intento. Que por lo menos esto no es una guerra civil, que no es una posguerra, no es un crack del 29 ni mucho menos una guerra mundial ni un holocausto... en definitiva, que igual comparada a otras debacles pretéritas esta época puede parecer un petardo meón, una época tan de mierda que ni siquiera se llevaría medallita de corcho en el pódium de las épocas de mierda. Pero ¡ah! para cuántos de nosotros -o nosotras- esto acabará convirtiéndose en nuestro Vietnam... nos dará para largas tardes con nuestros nietos o los nietos de otros -u otras- espetándoles que qué sabrán de la vida ellos que no han vivido al menos dos crisis con una pandemia en medio, etc, etc... Cuando la realidad tiene pinta de ir por otro cauce, o sea, a peor: igual nuestros nietos seguirán sin trabajo, o con trabajos de mierda con sueldos ínfimos, y habrán vivido no dos, igual hasta tres crisis gordas, y vivirán dándose de hostias por un puesto de reponedor/a en la cadena de supermercados que se ajuste a algún convenio -si es que queda de eso- no demasiado abusivo. Y los jóvenes cada vez se conformarán con menos, como nosotros. Y los que no, se marcharán de aquí a otras tierras, otro abrigo... Solo quedaremos los viejos lamentándonos de no haber convertido nuestro Vietnam en un Mayo del 68 (con todas las fantasmadas que eso implique a posteriori, que serían bastantes). O sea, que el mundo va a ir a peor, y esta época de mierda quedará en el consciente colectivo al mismo nivel que el sufrimiento de una mili ochentera en el cuartel que queda justo en tu barrio. Provocará la risa entre las generaciones futuras, añorarán una crisis como la(s) de ahora, nos dirán muy a lo Monty Python: "qué suerte tienes, cabrón". En definitiva me temo que todo esto no va a darnos material ni para dar la brasa a los nietos.

Se acabó el café, queda todo el día.

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